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Antes de esta victoria contra Toluca, Cruz Azul había ganado tres partidos en fila sin mostrar en ninguno de ellos una gota de futbol que abrigara un poco de esperanza de que la Máquina fuera protagonista no sólo de victorias, sino de triunfos con idea futbolística, que es lo que permite considerar a un equipo no sólo protagonista, sino candidato al título.
En aquellos partidos la Máquina no convencía y peleaba con poca fuerza, no había enlace ni continuidad en su llegada, ni siquiera los goles eran -en su mayoría- bien concebidos; defensivamente se extraviaba con demasiada facilidad, carecían de comunicación entre líneas y el temperamento no aparecía durante los 90 minutos, y todo eso, hace no mucho tiempo.
El domingo contra Toluca se vio un equipo solvente y con garra, y por momentos, sin duda, con buen futbol; es cierto que en muchos lapsos del encuentro los Diablos acosaron, presionaron y fueron superiores a la Máquina, tanto así que le dieron la vuelta al marcador, pero eso le da más valor a este triunfo de 3-2, en el que Villa hace un par y Biancucchi le dedica el suyo a su hija y a su esposa. Esperemos que esta sociedad no sea ocasional, que pronto se conecte el “Chaco” y que Lozano retome un buen nivel.
Decir que este es el mejor partido de la Máquina en esta temporada es fácil, ya que el resto habían sido muy malos. Pero ha sido el mejor no sólo por el triunfo que lo pone a competir por la calificación, sino por la manera en que ganó, viéndole la cara al rival, y repito, por momentos mostrando buen futbol.
¿Hace cuánto tiempo que un portero celeste no detenía un penalty? ¿Hace cuánto tiempo, después de que lo empataran, Cruz Azul no remontaba el marcador y salía con una victoria glamorosa? ¿Hace cuánto tiempo no ganaba la Máquina a un equipo importante como lo es Toluca, con la personalidad que mostró hoy? Y algo más de fondo aún, ¿hacía cuánto que Cruz Azul no generaba ese gozo y orgullo entre sus seguidores que lo vivieron en las tribunas toluqueñas y que seguramente también sintieron los televidentes?
Habrá que ver su siguiente partido con las barbas remojadas porque es un hecho que a la Máquina le da por caer en rachas tanto negativas como positivas. Normalmente los enfrentamientos contra Tigres en el Azul son aburridos y terminan en empate, o una victoria raquítica para cualquiera de los bandos, pero sin valor futbolístico.
Sin embargo a mi entender, desde que Meza asumió el cargo, es la primera vez que veo a un Cruz Azul con espíritu de lucha, cuerpo de equipo y mente de ganador. ¿Será un paso en firme el que acaban de dar o una quimérica casualidad producto de que a Toluca normalmente se le juega bien en el Nemesio Díez

Seguramente Monterrey va a salir a tratar de contener a Cruz Azul en su propia defensa. Seguramente Monterrey va a salir a atacar con todo desde el primer minuto a los celestes.
Vucetich es un técnico al que le gusta sacarse ases debajo de la manga. Y será el ”Cabrito” Arellano, no porque sea nuevo o porque no haya sido titular esta temporada, sino para impedir la salida de Lozano, fuente fundamental de los goles cementeros.
Monterrey sabe que para ganar la final, es primordial ganar hoy.
Por eso si Cruz Azul quiere ser campeón, deberá salir con la postura de atacar, competir, ser mejor desde mañana mismo. Si se conforma con la idea de defender con todo y aguantar los primeros 90 minutos, la posibilidad de ser campeones se irá diluyendo.
Es cierto que como estrategia es bueno aguantar los primeros 15 o 20 minutos para bajarle el ritmo frenético que tratará de imprimir Monterrey. Pero una vez contenido, si se consigue, será importante demostrarle al rival que la Máquina va por su noveno campeonato presionándolos desde su defensa, tocando la pelota; ser emisor y convertirse en receptor; tener la pelota y una vez con ella tocarla con inteligencia, en profundidad, detrás de los zagueros.
Defensivamente Cruz Azul deberá ser muy efectivo en el escalonamiento, ya que Suazo sabe retener la pelota y De Nigris se mueve al espacio con aplicación y pasa por un gran momento, convirtiendo goles importantes para su equipo. Luis Pérez es especialista en pases a profundidad; Ayoví ataca con vehemencia y Baloy y Basanta son contundentes en remates de cabeza.
Al frente Cruz Azul deberá tener movilidad, jugar entre los espacios de los defensas regios para no depender sólo de los centros a Villa; que Orozco u Ortiz, quien juegue, sean el enlace que le falta a la Máquina para llegar con jugadas, y no sólo con insisto, con centros al artillero argentino. También al frente Torrado o Riveros deben participar más; no sólo con pases laterales sino a profundidad, o llegando de atrás como el paraguayo lo sabe hacer con contundencia.
Para empujar con peligrosidad al ataque, Lozano y Chávez deberán encarar, quitarse a rivales para abrir espacios; si está Villaluz, que no baje su intensidad, pero que sea sereno cuando tenga la pelota, que sepa a quién y cómo pasar la pelota con peligrosidad.
La motivación que Meza les dé a sus pupilos será vital para ir gestando el noveno campeonato, pero nada será más importante para que se logre, que los jugadores así lo quieran.

Después de mucho tiempo por fin Cruz Azul gana un partido importante, bajo presión, donde estaban en juego no sólo los tres puntos, sino el orgullo y hasta la venganza de dejar a Chivas fuera de la liguilla. Además se ganó a pesar de no jugar bien ya que se mostró fortaleza para no conformarse como en anteriores partidos que, sabiéndose calificados, se echaban a la hamaca.
Destaca que Corona ya está mostrándose como un portero que marca diferencia y da confianza a su defensa; destaca también que Melvin Brown está retomando su nivel porque sacó varios balones de la zona quemante. Se nota la mano de Meza para recuperarle al equipo su estado futbolístico y el mental, sobre todo.
Preocupa que Torrado ande distraído, errático tanto defensiva como ofensivamente. Ojalá que sólo haya sido una mala noche y que no le ocurra en la liguilla.
Lo espectacular: Que Emagol, el famoso “Tito” haya anotado el gol del triunfo para confirmarse como campeón goleador del Apertura 2009 con 17 anotaciones. ¡Felicidades!
El equipo quedó en segundo de la general, sin empates y con once victorias, además Cruz Azul cerró como el equipo que más goles anotó…o sea que de todos los seguidores del balompié mexicano ¡fuimos los que más festejamos!
Lo que viene contra Puebla…
Dice Jorge Valdano que ganar un partido te da un 30% de ganado del siguiente a disputar. De ser cierto, la Máquina deberá llevarse la victoria el próximo sábado cuando visite a Puebla: Recientemente se le ganó, cerró mucho mejor el equipo de la Noria y los Camoteros vienen a la baja. Lo peligroso de Puebla es que Chelís sepa motivarlos y le dé un susto a su rival. Lo peligroso de Cruz Azul es que se confíen y subestimen a su oponente.
Una preocupación latente en los seguidores celestes: ¿Qué pasará si en la liguilla marcan a Villa con todo, si lo anulan, si lo contienen? ¿Quién marcará los goles?
Sugiero que entonces Villa aplique una de las máximas de Michael Jordan: El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos.
Y que sus compañeros, el equipo completo, apliquen esta máxima: Todos necesitamos de todos, sin ellos jamás llegaríamos a ser nosotros mismos.
Motivación: La clave para ganar la novena corona.

Cruz Azul mostró tres virtudes: Fue práctico, fue contundente y tuvo carácter, sin duda virtudes fundamentales en toda liguilla, en donde ya están instalados y como primer lugar de su grupo.
Fue práctico porque sin hacer un juego espectacular, supo pasar el balón de un lado a otro para marear al rival, como en el primer gol de Villa que fue de derecha a izquierda para terminar en el centro con un remate preciso del goleador argentino. Fue contundente porque marcó cuatro goles en el momento que los quiso hacer, el cuarto, producto de una jugada colectiva muy interesante. Tuvo carácter para detener –aunque fuera poco- lo que Puebla intentaba ofensivamente, tanto, que Corona ni se “ensució”.
Orozco, que marcó frente a Pachuca, y Ortíz, que lo hizo ayer, siguen demostrando que si les dan continuidad en los partidos y sobre todo en zona de remate, pueden ser capaces de darle a la Máquina goles en la liguilla que pueden ser importantísimos, si acaso a Villa lo marcan con fiereza.
Núñez, Hernández y Zeballos siguen debiendo cinco veces más que el valor de su transferencia, a pesar de que ayer los tres intervinieron en el cuarto gol. El volante hondureño no embona en el ritmo ni se entiende con sus compañeros; el paraguayo sigue sin comprometerse del todo por la causa, y el chileno, parece que sigue desperdiciado dándole muchas responsabilidades defensivas, siendo que como ayer, cuando lo dejaron trabajar por el lado izquierdo, con el poco tiempo que tuvo en la cancha, demostró calidad.
“Emagol” Villa es virtualmente el goleador del campeonato, más lo que pueda conseguir contra Chivas. Su más cercano perseguidor es Héctor Mancilla, del Toluca con 12 conquistas, seguido por el “Chícharo” Hernández de Chivas (próximo rival) con once goles y ya más lejano el peligroso Cabañas, con diez.
Al marcar 16 tantos en el mismo número de partidos, el argentino ha revivido en las gradas celestes el orgullo de contar con un goleador de cepa y que puede compartir el estrado de los campeones de goleo del equipo como ya lo fueron Horacio López Salgado (74-75), Hermosillo (93-94, 94-95 y 95-96) y Abreu en el Verano de 2002. Falta poco para saberlo, pero es casi un hecho.
La pregunta viene a colofón después de tres victorias consecutivas. Con este accionar, con un goleador incontenible, con suplentes importantes y con un técnico experimentado y capaz, ¿podrá Cruz Azul por fin y tras una larga sequía añadir una estrella más a su maravilloso escudo celeste? ¿Es real la esperanza de los seguidores cruzazulinos?

A Cruz Azul le hacía falta un triunfo así: Con un marcador claro y contundente, contra un equipo que juega bien, en su casa y sobre todo jugando mucho mejor que en partidos anteriores; por si fuera poco, Villa se enfila como campeón goleador y defensivamente Corona empieza a marcar diferencia con buenas atajadas que generan confianza.
A ras de pasto y a la base del poste cobró Villa magistralmente el penalti que los puso adelante; en un triple remate de cabeza Riveros coloca el 2-0, que era justo y claro con el que parecía que se iban al medio tiempo; sin embargo Pereyra recibió un centro que de cabeza se lo dejó con claridad a Márquez para acortar el marcador. Para la segunda parte la Máquina seguía intentando y no fue hasta que el gran goleador celeste volvió a rematar como sólo él sabe hacerlo: Con fuerza y colocado al costado derecho de Vilar, que a pesar de su esfuerzo, no pudo evitar el 3-1 final.
Si bien es cierto que siguen empleando mayormente el recurso del centro buscando a su goleador, el sábado elaboraron algunas jugadas importantes donde se muestra el futbol que quiere Meza, en el que cualquiera de sus jugadores se presente frente al arquero rival con posibilidades de gol: Villaluz, que la estrelló en el travesaño y tuvo una más; Chávez, cuyo remate se estrelló en la base del poste después de una gran jugada individual; en el medio campo Torrado y Riveros siguen siendo fundamentales para recuperar balones o para servir al frente; defensivamente Melvin se está asentando y Julio César Domínguez parece que está saliendo del letargo donde se metió. Sin embargo a la Máquina le rematan de cabeza con demasiada facilidad, y eso preocupa. Ese gol en el minuto 45 muestra desatención después de ir ganando por dos goles.
Los tres puntos son decisivos y fundamentales para irse acercando a la posibilidad de calificar: lo alejan del Atlante a cinco unidades y los acercan a Santos a dos; Cruz Azul ascendió un lugar en la tabla general y se reafirma como segundo en su grupo, pero será importante que no desatienda la diferencia de goles (hoy tiene +9) porque por ahí, en la última jornada, ese factor podría determinar quién se queda con el primer lugar entre Cruz Azul y Santos. Jugaron mejor, pero pueden y deben dar mucho más.
Con la mirada firme, las palabras justas y su potencia física para meter el cuerpo o rematar de cabeza, sin duda, Emanuel Villa se ha convertido en la mejor contratación del equipo para esta temporada: 13 goles en 14 jornadas. La pregunta es: Si Cruz Azul entra a la liguilla, ¿Villa será capaz de cargar con esa responsabilidad y no “caerse” a la hora buena como ha ocurrido con otros goleadores, o será la clave para que por fin la Máquina consiga su novena corona?

Cruz Azul es un equipo extraño, por donde quiera que se le vea.
Extraño porque es capaz de ganar sin jugar bien (como contra Estudiantes).
Extraño porque es capaz de ganar de visitante, con un equipo alternativo jugando aceptablemente (como contra Saprissa).
Extraño porque es capaz de jugar bien y perder de último minuto contra un equipo en problemas graves de descenso y con un plantel modesto (como ocurrió ante Querétaro).
Extraño porque ya pasaron 13 jornadas y no ha empatado un solo partido.
Extraño porque cuenta con un plantel muy bueno (con sus excepciones), un técnico exitoso, un preparador físico que sabe su oficio y una institución muy seria.
Extraño (y doloroso) porque tiene millones de aficionados en todo el país y en el extranjero, y cada vez más las tribunas de su estadio están vacías.
Pero con todo y ese extraño andar cementero, después de la jornada 13 tiene todas las posibilidades de calificar, aunque lo haga sin consistencia. Se mantiene en el lugar siete de la tabla y en segundo de su grupo gracias a la bendita mediocridad del futbol mexicano; aunque ese segundo lugar está en peligro porque el próximo sábado se enfrenta a su inmediato perseguidor, Atlante, que además tiene un partido pendiente. Un tercer lugar a estas alturas no sólo sería peligroso, sino mortal. Su calendario es difícil (Atlante, Pachuca, Puebla y Chivas) pero lo será más si no se aplican. No está nada fácil y aún así pueden calificar. Y la liguilla, dicen, es otro torneo.
En ese otro torneo (y desde ahora) deberán mejorar radicalmente:
1. Emilio Hernández, a quien no colocan en la posición que mejor domina (¿un conductor de autos será igualmente eficaz si lo colocan como aviador?).
2. Ramón Núñez, a quien da la impresión que lo “mareó” el estar en un equipo importante.
3. Horacio Cervantes (para que mejore deberá no lesionarse ni hacerse expulsar, y menos rechazar los balones al centro).
4. Gerardo Lugo, quien tiene gran futbol pero no parece interesado ni en el club ni en jugar.
5. César Villaluz, consentido de los celestes, pero que a veces quiere correr más que la pelota y eso es imposible.
6. Lozano, que es un jugador rentable pero que exagera en dedicarse a enviar pases laterales y para atrás, o centros.
Es hora de mirarse al espejo y cantarse las verdades, no llorarse las mentiras, si en verdad todos y cada uno son profesionales y se entregan como tales, más allá de que amen o no la playera que portan. Aquello de que “haremos nuestro mayor esfuerzo”, ya está trillado, es ridículo y duele ver que no lo hacen en cada partido. Aunque parezca extraño por la manera como juegan, Cruz Azul tiene todo para calificar.
Cruz Azul es un equipo extraño, por donde quiera que se le vea.
Extraño porque es capaz de ganar sin jugar bien (como contra Estudiantes).
Extraño porque es capaz de ganar de visitante, con un equipo alternativo jugando aceptablemente (como contra Saprissa).
Extraño porque es capaz de jugar bien y perder de último minuto contra un equipo en problemas graves de descenso y con un plantel modesto (como ocurrió ante Querétaro).
Extraño porque ya pasaron 13 jornadas y no ha empatado un solo partido.
Extraño porque cuenta con un plantel muy bueno (con sus excepciones), un técnico exitoso, un preparador físico que sabe su oficio y una institución muy seria.
Extraño (y doloroso) porque tiene millones de aficionados en todo el país y en el extranjero, y cada vez más las tribunas de su estadio están vacías.
Pero con todo y ese extraño andar cementero, después de la jornada 13 tiene todas las posibilidades de calificar, aunque lo haga sin consistencia. Se mantiene en el lugar siete de la tabla y en segundo de su grupo gracias a la bendita mediocridad del futbol mexicano; aunque ese segundo lugar está en peligro porque el próximo sábado se enfrenta a su inmediato perseguidor, Atlante, que además tiene un partido pendiente. Un tercer lugar a estas alturas no sólo sería peligroso, sino mortal. Su calendario es difícil (Atlante, Pachuca, Puebla y Chivas) pero lo será más si no se aplican. No está nada fácil y aún así pueden calificar. Y la liguilla, dicen, es otro torneo.
En ese otro torneo (y desde ahora) deberán mejorar radicalmente:
1. Emilio Hernández, a quien no colocan en la posición que mejor domina (¿un conductor de autos será igualmente eficaz si lo colocan como aviador?).
2. Ramón Núñez, a quien da la impresión que lo “mareó” el estar en un equipo importante.
3. Horacio Cervantes (para que mejore deberá no lesionarse ni hacerse expulsar, y menos rechazar los balones al centro).
4. Gerardo Lugo, quien tiene gran futbol pero no parece interesado ni en el club ni en jugar.
5. César Villaluz, consentido de los celestes, pero que a veces quiere correr más que la pelota y eso es imposible.
6. Lozano, que es un jugador rentable pero que exagera en dedicarse a enviar pases laterales y para atrás, o centros.
Es hora de mirarse al espejo y cantarse las verdades, no llorarse las mentiras, si en verdad todos y cada uno son profesionales y se entregan como tales, más allá de que amen o no la playera que portan. Aquello de que “haremos nuestro mayor esfuerzo”, ya está trillado, es ridículo y duele ver que no lo hacen en cada partido. Aunque parezca extraño por la manera como juegan, Cruz Azul tiene todo para calificar.
Cruz Azul es un equipo extraño, por donde quiera que se le vea.
Extraño porque es capaz de ganar sin jugar bien (como contra Estudiantes).
Extraño porque es capaz de ganar de visitante, con un equipo alternativo jugando aceptablemente (como contra Saprissa).
Extraño porque es capaz de jugar bien y perder de último minuto contra un equipo en problemas graves de descenso y con un plantel modesto (como ocurrió ante Querétaro).
Extraño porque ya pasaron 13 jornadas y no ha empatado un solo partido.
Extraño porque cuenta con un plantel muy bueno (con sus excepciones), un técnico exitoso, un preparador físico que sabe su oficio y una institución muy seria.
Extraño (y doloroso) porque tiene millones de aficionados en todo el país y en el extranjero, y cada vez más las tribunas de su estadio están vacías.
Pero con todo y ese extraño andar cementero, después de la jornada 13 tiene todas las posibilidades de calificar, aunque lo haga sin consistencia. Se mantiene en el lugar siete de la tabla y en segundo de su grupo gracias a la bendita mediocridad del futbol mexicano; aunque ese segundo lugar está en peligro porque el próximo sábado se enfrenta a su inmediato perseguidor, Atlante, que además tiene un partido pendiente. Un tercer lugar a estas alturas no sólo sería peligroso, sino mortal. Su calendario es difícil (Atlante, Pachuca, Puebla y Chivas) pero lo será más si no se aplican. No está nada fácil y aún así pueden calificar. Y la liguilla, dicen, es otro torneo.
En ese otro torneo (y desde ahora) deberán mejorar radicalmente:
1. Emilio Hernández, a quien no colocan en la posición que mejor domina (¿un conductor de autos será igualmente eficaz si lo colocan como aviador?).
2. Ramón Núñez, a quien da la impresión que lo “mareó” el estar en un equipo importante.
3. Horacio Cervantes (para que mejore deberá no lesionarse ni hacerse expulsar, y menos rechazar los balones al centro).
4. Gerardo Lugo, quien tiene gran futbol pero no parece interesado ni en el club ni en jugar.
5. César Villaluz, consentido de los celestes, pero que a veces quiere correr más que la pelota y eso es imposible.
6. Lozano, que es un jugador rentable pero que exagera en dedicarse a enviar pases laterales y para atrás, o centros.
Es hora de mirarse al espejo y cantarse las verdades, no llorarse las mentiras, si en verdad todos y cada uno son profesionales y se entregan como tales, más allá de que amen o no la playera que portan. Aquello de que “haremos nuestro mayor esfuerzo”, ya está trillado, es ridículo y duele ver que no lo hacen en cada partido. Aunque parezca extraño por la manera como juegan, Cruz Azul tiene todo para calificar.