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Promesa Cementera

Promesa Cementera

 

Texto y fotos: Pablo Esparza

Con sólo 16 años Gibran Lajud Bojali, portero de Cruz Azul sub-17 es una de las promesas de la cantera cementera que ha mostrado un interés por alcanzar las máximas glorias en el futbol.
Sueña con ser el mejor portero del mundo y para conseguir ese sitio adopta la actitud de ser el mejor estudiante, el que siempre escucha todos los consejos de sus compañeros y profesores “Yo sueño con ser el mejor portero del mundo, dar lo mejor de mí en cada partido, Selección Nacional y seguir todas mis metas con base en el trabajo”.


Descendiente de familia libanesa, Gibran llegó hace dos años al séptimo equipo de Cruz Azul y ahora ya ha tenido la oportunidad de entrenar en algunas ocasiones con el primer equipo. “Yo voy a aprender de los demás, de los compañeros Yosgart, Valdivia y Corona y a la hora de que regreso con mi equipo de la sub-17 trato de transmitirles la experiencia porque algún día todos queremos estar ahí pero ya de planta”.

¿Cómo te sentías en tus primeros entrenamientos?

“Al principio si te sientes extraño, pero ya con el paso del tiempo vas agarrando confianza, conociéndolos a todos porque ellos ya están en Primera División, algunos vienen de Selección Nacional, pero con el paso del tiempo te vas dando cuenta que son iguales a ti, lo único que hay de diferencia es su experiencia y la forma en que juegan con la intensidad de siempre, pero ya con el paso del tiempo te vas acostumbrando a trabajar con ellos, agarras la confianza y te sientes parte del grupo”.

¿Qué has aprendido al convivir con ellos?

“Le he aprendido a Corona su disciplina, su liderazgo, su forma de trabajar, siempre quiere más, son cosas que he tratado de copiarle para que de alguna forma llegar a estar allá”.
“Ellos te aceptan si llegas queriendo aprender, de ser su amigo, te agrupan y te dan consejos”.
Descubrió su vocación de ser portero como a los seis años cuando en un partido de su escuela no tenían portero y alzó la mano para nunca más soltar la posición, “A los seis años en la escuelita no había portero y pues me puse en un partido y me gustó y ya de ahí le digo al profe que me quiero dedicar a ser portero, fui desarrollándome poco a poco, trabajando más duro para poder llegar a donde estoy en estos momentos”.

Gibran Lajud da la vida por su equipo, con su liderazgo y unión que lo caracterizan, no sólo ha fortalecido a su corta edad el físico, sino también la mentalidad para recuperarse en caso de haber cometido un error y mantener siempre la concentración con el objetivo de ganar.

“Trato de aprender todo lo que me dice el profe Marco, es un entrenador muy táctico y te enseña mucho a manejar la cuestión mental para recuperarte inmediatamente si llegas a tener un error”.

Gibran va por buen camino, agradecido con sus profesores por las enseñanzas y apoyo, sabe que todo se basa en el trabajo en equipo para alcanzar el éxito en todos los aspectos.

“Yo quiero aportar lo que se pueda al equipo, poner mis cualidades a la disposición del equipo para así poder sacar los resultados, si me llegan muchas veces y tengo una buena actuación muy bien, pero si mis compañeros, los defensas no dejan que me llegue el balón, también estoy yo atrás para apoyarlos”.

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