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Hemeroteca Sobre Cruz Azul/trejo: Confío En Jóvenes

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Hemeroteca Sobre Cruz Azul/trejo: Confío En Jóvenes

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El Universal
Viernes 13 de julio de 2001

Son las horas previas del viaje de José Luis Trejo a Alemania.

El hombre que llevó a Cruz Azul a la final de Copa Libertadores está aquí, en Plaza Satélite, entre subir y bajar de escaleras eléctricas, de compras. La gente lo identifica: es el hombre que confió en los jóvenes; en los nuevos valores cruzazulinos. --Es mi camada --presume el entrenador cuando se refiere a Melvin Brown, José Alberto Hernández, Víctor Gutiérrez y Tomás Campos -primeros seleccionados en la era de Javier Aguirre.

Dice el técnico: Hay que aclarar: los jóvenes no se dan en maceta; hay que tener cuidado...

Alineacion
1 - Oscar Pérez
3 - Norberto Angeles
5 - Víctor Gutiérrez
7 - Sergio Almaguer
13 - Melvin Brown
6 - José Alberto Hernández
22 - Pablo Galdames
11 - Julio César Pinheiro
20 - Ángel Morales
15 - Juan Francisco Palencia
18 - José Saturnino Cardozo
D.T. - José Luis Trejo

De compras con José Luis Trejo

Vive el día a toda prisa: mira el reloj, trota por los pasillos del centro comercial, se come las uñas... Son las horas previas a su viaje a Alemania.

José Luis Trejo disimula la sonrisa mientras admira frente al exhibidor de la zapatería algunos modelos de "tacos" que planea llevar a sus dos hijos; ambos viven y estudian en la ciudad de Munich. Y al fin se atreve a entrar al establecimiento.

¿Tendrá zapatos de futbol del número nueve o nueve y medio? ?pregunta al vendedor.

Déjeme ver.

Ni modo: mis chavos son patones susurra a los reporteros.

Los más grandes serán para el menor, Alexander de 23 años, y el otro par lo obsequiará a Daniel, de 25 años.

Ambos optaron por quedarse en Alemania, el ritmo de vida les gustó. Ojalá no se conviertan en máquinas y siempre tengan la sensibilidad de un latino dice el técnico mientras espera el pedido.

Son momentos que dedica al recuerdo de sus hijos.

¡Cómo me hubiera gustado tener un chamaco que se dedicara al futbol profesional! Los dos están ligados a este deporte únicamente a nivel regional. Pero en fin, ya me tocaba ser padre de un abogado y de un ingeniero...



* * *

Miradas a las manecillas: una jornada de juntas, reuniones, comidas, compromisos, despedidas. No habrá tiempo mañana.

Aquí está, por lo pronto, en Plaza Satélite, entre subir y bajar de escaleras eléctricas.

De compras exprés con los reporteros. En busca de regalos.

Es el hombre que llevó a Cruz Azul a la final de Copa Libertadores. Y, según la prensa sudamericana, su equipo fue más colorido que los grandes de la zona: Cerro Porteño de Paraguay, además de los argentinos River Plate, Rosario Central y Boca Juniors.

Y todavía más: seis de sus elementos base dentro del primer equipo celeste fueron convocados por Javier Aguirre, en su debut como seleccionador nacional frente a Estados Unidos.

"Es mi camada", dice Trejo.

Se trata de los jóvenes Víctor Gutiérrez, Melvin Brown, Tomás Campos, José Alberto Hernández, así como los ya conocidos Francisco Palencia y Óscar "Conejo" Pérez.

Subcampeón en la Libertadores...

No me considero ningún héroe detrás del tricolor. Siento que he realizado un trabajo importante con los muchachos, pero en todo caso los héroes son ellos... Ya trae el joven vendedor el primer modelo. Pero Trejo prefiere ahora seguir la charla.

Los jugadores son los que sufren y a los que se les podría dar ese título: se han comportado como hombres dentro del terreno de juego. Han demostrado que sí se puede quebrantar fronteras.

Pero de alguna manera el éxito de los jóvenes cruzazulinos también le pertenece a usted.

Me siento cómplice de sus logros y de que sean reconocidos por la opinión pública. Estoy alegre. Cada uno tiene su papel dentro del equipo, cada cual hace su función. Acaso mi máximo logro fue transmitirles que el objetivo era ganar. Ellos se dejaron seducir. --Apenas un año atrás "EL UNIVERSAL" realizó un reportaje que se tituló "La renovación azul". Cuando llegó usted al timón comenzó a hablar del respaldo a los juveniles, de que habría sangre nueva en el conjunto, incluso se comentó la reducción de extranjeros. Y luego surgieron las dudas, las sospechas de que el proyecto era simple palabrería...

--Pero me atreví ?resalta el timonel --Difícil que alguien lo haga en el futbol mexicano.

--No quedaba otra que dar ese paso de manera segura, sin titubear. Lo intenté con la seguridad de que ellos eran gente de calidad, que tenían posibilidades de triunfar. Tuve fe y confianza en la renovación.

No lo dudó. Era tiempo de arriesgar.

Ellos con su calidad y usted con su visión...

Es cierto, uno también es partícipe del descubrimiento. Depende de la capacidad que tengas como técnico.

En ese rostro moreno y de trazo noble permanece dibujada la sonrisa desde hace varios días, como si siguiera disfrutando cada momento de aquel sueño inconcluso de la final ante el Boca.

¿Por qué la mayoría de los técnicos no se atreven?

Depende mucho de la presión que se da en los torneos cortos. Es casi imposible que un entrenador apueste por los noveles, estaría corriendo un grave riesgo. Y es que los directivos no tienen paciencia ante los malos resultados. Yo tuve eso a favor: el respaldo total de mi directiva. De otra manera me hubiera visto en problemas.

¿Y va a seguir en el riesgo?

Hay que dejar una cosa clara: los jóvenes no se dan en maceta, hay que tener cuidado. Ahora cuento con buenos jugadores que tienen posibilidades de seguir mejorando, y esa va a ser mi tarea: llevarlos a la madurez. Tampoco me puedo dedicar sólo a sacar prospectos. Sería una locura. Busco el equilibrio.

¿Pero sí será un proyecto a mediano y largo plazo?

--Debutar chavos no debe ser un sistema sin orden. Yo a los muchachos (José Alberto Hernández, Melvin Brown, Norberto Ángeles, Víctor Gutiérrez...) los conocí en el Cruz Azul Hidalgo, pero no puedo decir que los formé, porque ya el señor Prieto (Ignacio) había hecho su trabajo. Sólo me atreví a darles su oportunidad. Difícil será continuar la renovación a paso veloz.

Difícil también es conseguir los "tacos" del número 9. Los ha traído el empleado y Trejo se los prueba: calza el mismo número que su hijo.

Y cerca de ahí se vuelve escuchar la misma pregunta de hace algunos minutos.

--¿Puede traerme unos del 9?

Es la voz de un joven que al percatarse de la presencia de Trejo, comienza a corear el "Azul, Azul..."

---El único par de ese tamaño lo va a comprar el técnico de Cruz Azul ?objeta el vendedor.

E inesperada surge la generosidad de Trejo.

--Ten. Llévatelos tú.

--No... ¿Cómo cree?

--Sí, que sean para ti.

--Gracias por esto y por lo de la Libertadores ?dice el aficionado que alegre se marcha rumbo a la caja registradora.

No más búsqueda... por ahora. Es hora de repartir autógrafos y saludos.

--¿Se va a quedar en el equipo? --le pregunta otro seguidor celeste, todavía en la tienda de calzados.

José Luis aprieta la mandíbula. Frunce el ceño.

--Eso creo ?es su breve respuesta.

--Ni modo que lo vayan a despedir con esos resultados que consiguió. Todavía ni nos la creemos. Somos casi los mejores de América. Usted no se puede ir. Tal vez en unos diez años, ya cuando el equipo haya logrado ser el campeón del continente.

Y José Luis apaga la euforia desmedida del aficionado cementero: ¿Quién sabe...?

* * * Con los festejos cruzazulinos todavía retumbando en sus oídos, José Luis obsequia esta revelación entre el subir y bajar de escaleras eléctricas.

-Hice algo importante con el equipo, pero pronto quedará en el olvido...

Ya se ha creado su propia leyenda: la primera final de un equipo mexicano en el torneo de clubes más añejo de América y el impulso a varios jóvenes promesas del futbol local.

Pero este hombre de cabellera que ya pinta varias canas lo tiene en claro: Si no me llegan más resultados a favor, la gente va a querer que me vaya. Me van a desechar. Son las victorias o el rechazo. La exigencia será mayor: ahora el público pedirá no sólo que ganemos el título de la Libertadores sino el campeonato mexicano. Si no es así, a casa...

Una y otra vez repiquetea el teléfono celular. Ya lo espera un grupo de amigos con quienes comerá por el sur de la ciudad. Más tarde se reunirá con el presidente celeste Guillermo Álvarez Cuevas y terminará el día arreglando maletas.

La vida de un técnico de futbol.

-Esto es una rueda de la fortuna en la que requieres carácter y personalidad para no tambalearte tan fácil. Es subir y bajar dice.

Usted subió cuando fue designado técnico cementero. Casi nadie lo contemplaba. Para la mayoría resultó sorpresivo.

A mí también me asombró, pero no se valía arrugarse. Era entrarle a ver qué pasaba. ¿Quién no quiere dirigir a Cruz Azul? Cierto, algunos ni me conocían, pero ignoré los reproches. Sabía la realidad de este equipo después de tener al frente a un estratega tan exitoso como Luis Fernando Tena. Las exigencias eran muchas.

¿Y logró el respaldo de todos los directos celestes?

No, algunos presionaron para que no fuera yo el elegido. ¿Y qué decir de la prensa? Pocos periodistas me apoyaron y creyeron en mi trabajo. Yo me encerraba en mi habitación y me decía a mí mismo: "Hay que tomar el riesgo, nada de miedos y ojalá la suerte me arrope".

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