- Home
- Enciclopedia de Cruz Azul
- Camoranesi......casi El Sueño Del Pibe
Camoranesi......casi El Sueño Del Pibe
Crear artículoAntes de crear un nuevo artículo, accede al buscador y comprueba que no tengamos el artículo que intentas crear. Si no existe créalo y si ya existe puedes editarlo para añadir la información que no tenemos. ¡Gracias!
- Enciclopedia
- Artículo
- Editar
Camoranesi......casi El Sueño Del Pibe
Enviar a un amigoCasi el sueño del pibe
Nunca jugó en primera división en la argentina. Pasó por Banfield, por México y por el modesto Verona, la vidriera que lo catapultó. Desde hace unos pocos meses es uno de los pilares de Juventus. Era un desconocido y hoy todos hablan de él.
Mucha gente tiene un lejano recuerdo de su paso por Banfield en la Primera B Nacional en la temporada 1997-1998. Otros se enteraron de que existía por las noticias en los diarios, alguna imagen de televisión o una mención en Internet. Ahora la vida le cambió porque ya no está en un club menor de Italia y los medios europeos empiezan a ensalzar su figura, que ahora brilla nada menos que en la poderosa Juventus.
Mauro Germán Camoranesi, de él se trata, nunca jugó en el fútbol argentino en Primera. Y por eso, solamente por eso, para algunos era un absoluto desconocido.
Hace poco tiempo que se instaló en un departamento del barrio Tres Colinas con su esposa Carina y los pequeños Agustín y Leandro. Desde su llegada a Turín, hace casi cinco meses, estuvo instalado en un hotel con la incomodidad que eso significa. Buscó una casa y le costó encontrarla porque "acá es difícil conseguirla, por eso nos decidimos por un departamento que es bastante cómodo", cuenta en la charla telefónica con Clarín. Se pudo mudar recién el viernes 4 de octubre, justo el día de su cumpleaños número 26.
"Al principio acá en la Juve fue duro. Llegué de Verona y me daban pocas chances de ser titular. Por suerte el técnico Marcelo Lippi me dio bastantes oportunidades para mostrarme. Y parece que las supe aprovechar. Fui al banco de suplentes y pensé que tendría que esperar para ser titular. Jugué en el torneo desde la segunda fecha (N de la R: también fue titular en las siguientes jornadas del torneo) y debuté en la Copa de Campeones, que era mi sueño, contra el Feyenoord. Encima hice un gol. Imaginate", resume. "¿Te cuento algo? Siempre en los debuts me va bien. Cuando arranqué en Banfield hice un gran partido. También en México, en el Verona y ahora con esto igual", se enorgullece. Y detalla que "el fútbol italiano es súper competitivo, muy físico, no es el más espectacular para sobresalir".
La historia de Camoranesi en el fútbol es muy especial. Empezó en infantiles en Jorge Newbery de su Tandil natal y después pasó a Gimnasia de la misma ciudad. Permaneció allí hasta los 16 años y lo tentaron para ir a Aldosivi de Mar del Plata, donde disputó un Regional, con Fortunato de técnico. Se fue en 1996 al Santos Laguna de México que era dirigido por Patricio Hernández y después de una buena temporada se lesionó y estuvo dos meses sin jugar. Casualmente, en un aeropuerto se cruzó nuevamente con Hernández quien lo convenció para ir a Banfield, en la B Nacional. Allí hizo 16 goles en 38 partidos y varios clubes importantes (entre ellos Independiente) mostraron interés por llevárselo. "Ninguno quería poner la plata, y aunque yo prefería quedarme en el país, no me quedó otra que aceptar cuando me ofrecieron volver a México. No estaba muy convencido pero gracias a Dios, en dos temporadas en el Cruz Azul me fue más que bien", dice.
El muchacho al que le gusta usar el pelo corto para no tener que cuidárselo mucho y hablar bastante poco de su intimidad, hincha de River, con un físico mediano (un metro setenta y cuatro centímetros y 70 kilos), un enorme despliegue y mucha llegada al gol, marcó otros 32 goles en 78 encuentros y llamó la atención del poderoso calcio italiano. Caso atípico, pasó a préstamo al Verona desde el fútbol mexicano, algo que sólo había ocurrido anteriormente dos veces. Se consolidó y el club de la ciudad de Romeo y Julieta decidió comprarlo: "Fue muy linda esa experiencia, que duró solamente dos años. Me permitió crecer como jugador. Fue horrible lo de la segunda temporada cuando hicimos un gran esfuerzo y todo se desmoronó con el descenso. Pero de eso también algo se aprende", asegura. La tristeza no le duró demasiado: estaba de vacaciones en Mar del Plata en julio de este año le avisaron que pasaba a Juventus en US$ 8 millones.
En Juventus lleva el número 16 en la espalda, justamente la cantidad de argentinos que lucieron la camiseta blanquinegra de la Vecchia Signora. Son muchos los que allí todavía recuerdan el paso por el club de Enrique Omar Sívori ("todos hablan maravillas de él, porque batió récords y marcó la historia de la Juve", acota.)
Ya se acostumbró a un país extraño, al que llegó por tener pasaporte comunitario. "Los dos primeros meses en Italia fueron muy duros. Pero rodeado de 30 o 40 tipos que te hablan todo el día en otro idioma, aprendés rápido. No te digo que estoy para enseñar pero...", afirma. Y describe cómo es el trato con tantas estrellas en ese vestuario que empieza a conocer: "Me tratan bien, me ayudan. Hay un grupo grande de 25 jugadores, todos con mucha capacidad. La inserción en el grupo no es difícil porque sólo se trata de jugar al fútbol. Y si uno tiene con qué, es fácil".
Su mejor amigo en el ambiente es Andrés Yllana, el ex volante de Gimnasia que estuvo un par de temporadas en el Brescia, y que ahora pasó al Verona. "Antes nos veíamos más seguido porque estábamos muy cerca. Ahora se complicó aunque tratamos de juntarnos por lo menos cada 15 días", se lamenta. Con el resto, casi no tiene contacto "apenas nos saludamos al cruzarnos en los partidos".
¿Cuál es el próximo objetivo? "Quiero ganar todos los campeonatos que juguemos. Ya gané el primer título en la Supercopa italiana contra el Parma, en Libia. Espero repetirlo. Juventus es el último campeón de Italia y el plantel es muy rico, así que soy muy optimista".
La última consulta es por sus chances de integrar la nueva Selección de Bielsa (ver Confidencial). Otra vez la respuesta es envuelta en modestia. Porque así, en silencio, Mauro Camoranesi fue creciendo en el fútbol. Y está dejando de ser un desconocido. También en silencio.
